
Amanece
La humanidad mayoritariamente
sigue amaneciendo de espaldas al horizonte,
confiada como todo animal
en conocer todas las sendas,
mas vive a la deriva
extraviada entre discursos fuera de contexto,
orillándose en las orillas de la angustia
para contemplar sus legendarias heridas y llagas.
La humanidad sigue habitando de espaldas
al horizonte cósmico, dispersando su energía,
sin saber reconducirla ni distribuirla,
porque es un mal administrador del cosmos
codicioso e ingenioso a la vez.
Hilo y apertura
1
Que la vida no te desgaje,
vive desde tu propia suerte
tu propia muerte.
2
Brota desde tu pecho
un amoroso sinsentido,
coagulando tu poderosa
incertidumbre amatoria.
3
Un sobresalto
un amor lejano,
trenza en mí,
una locura tempestuosa.
Honrando a la Patria
¡Ay, del ambiente político ecuatoriano!
es puro fulgor reactivo
donde la primera señal es la violencia
con atroz hambre de poder,
que poco o nada se renueva
y la masa en masa
sin saber bien dónde enraizarse.
¡Ay, del ambiente político criollo!
Es grito y no canto,
no olvides ciudadano,
el grito democrático
es dolor que no distribuye bien su savia.
¡Ay, del ambiente social patrio!
No es lo patriótico lo que te hace pueblo
sino el rito del poderoso
que va acrecentando
sus mandíbulas llenas de hambre.
Añorando lo recorrido
Siento, respiro y camino.
Al margen de mi existencia
todo lo demás es complementario,
por ello, para restablecer el equilibrio
debo decidir qué decidir.
No midamos mal las distancias,
la vida se te volverá quebradiza,
si no recuerdas el surco
de los viejos caminos recorridos.
En los cuentos nos enseñaron a creer,
aunque, como decía mi abuelita:
“Es de tontos creer en cuentos”.
Siento, respiro y camino,
conozco bastante bien
las formas de la hipocresía humana,
que nos obligan a conocer y reconocer,
las mutaciones y estelas
de la íntima farsa humana.
Somos bestias entre nosotros
No somos inocentes
ni criaturas divinas,
mas sí somos lo que decimos
que creemos en la palabra de Dios.
No somos lo que decimos ser
somos solo criaturas,
que habitamos entre las cuerdas
del hambre y el terror.
No somos los reyes de ningún reino,
somos apenas una especie
que está a punto de disolverse
en la sucesión cósmica de la energía.
Escúchese bien,
somos simios vanidosos
que nos creemos inmunes
a un cósmico extravío.
