SEÑALES
Mi propia profecía es mi única verdad.
Nada es verdad si no se encarniza.
Allí mi vida galopa,
venciendo cada peldaño
mientras lo que aspiro es la alegría.
Mi propia profecía es mi única verdad.
Nada es verdad si no se encarniza.
Allí mi vida galopa,
venciendo cada peldaño
mientras lo que aspiro es la alegría.