Delirio Circular

 Un júbilo secreto es mi destino criollo.

Aunque Latinoamérica fue hecha de olvidos

estoy echado y hecho para tejer mi vida entre mil olvidos.

 

Se van gastando los años

y ni todas las vías, sombras, ni sueños

que queremos vivir;

las hemos ni podremos explorar.

 

Creemos y nos recreamos en cada alba

nuestra Patria está hecha de sílabas de olvido

igual seguimos laborando y labrando

aunque cometamos muchos errores

con nuestra “humana-grafía”.

 

 

Al fin de cuentas por estos lares

solo una cosa no hay: aburrimiento.

Por ello un júbilo secreto tiene nuestro destino criollo

el clarioscuro laberinto de ser latinoamericanos.

 

 

Lecturas psicopolíticas

(basado en las obras

de Byung- Chul Han)

 

Un episodio es un entreacto; con su propia tragicomedia (coacción y libertad)

pero como en el teatro después de un episodio de risa-liberada, viene la tragedia y una nueva sumisión.

 

La democracia da una sensación de libertad, pero es difícil olvidar que estamos bastante sometidos como individuos a los extraños y en ocasiones a los estrambóticos límites que fija: el mercado o el Estado.

 

El “yo” como proyecto de libertad, quizás pueda librarse de las coacciones externas, pero nunca de tus propias apetencias.

La libertad de poder hacer, se vuelve un signo profundamente patológico cuando este poder hacer, no tiene ningún tipo de límite; ético, moral o escatológico, transformando al sujeto social en un esclavo del voraz deseo y goce de su amo:

el Estado, el mercado, el teólogo, el científico o el técnico.

 

La salud representa solo un ideal de vida, no un fin.

En si la gente está quebrantando día a día su salud personal o colectiva; por ese “deber tener y deber ser”, que indistinto que sea cooperativo o competitivo lo extralimita fuera de su propia capacidad.

Luego llega el infarto, la diabetes; en fin, el ser humano individualmente se explota así mismo para alcanzar esos fines liberadores.

¡Estos excesos de goces solo fracturan cualquier forma de existencia anímica!

 

“Ser libre no significa otra cosa que realizarse mutuamente” (Byung- Chul Han) Todo lo que desequilibra hace al ser esclavo de sí mismo del otro o de ambos.

Mientras la libertad individual solo se pueda realizar a través del capital privado o estatal, el ciudadano es solo un apósito (parche) de un super sistema degradador.

 

 

El ser humano y sobre todo muchos de sus líderes productivos y políticos estatales o privados, están convencidos que la humanidad es capaz de producir sin reconocer: límites de consumo (el empacho) y límites de producción (naturaleza y/o depredación) así el ser humano vive su ilusión de ser “hijo de Dios”.

 

La historia ya lo ha dejado muy claro; que por más pueblos, masas y gentíos que cooperen para tumbar a alguien, lo que hacen es poner una nueva cepa.

Aquí se aplica ese viejo dicho:

“Muerto el rey viva el nuevo rey”

 

 

 

La política económica y social sea de izquierda o de derecha, cíclicamente se vuelve a erigir como una nueva intrascendencia.

 

Si somos plenamente libres, podríamos actuar de verdad, más permanentemente de forma voluntaria, tomamos deudas o cargamos sobre nuestros hombros activos materiales e inmateriales que nos quitan libertad; y al asumir estas deudas se mengua nuestra libertad, de hecho, los católicos nacemos ya con una deuda grabada en nuestro ADN cultural:

“El Pecado Original”.

 

Para Byung-Chul Han: “La promesa de libertad ilimitada que ofrecía la web se ha convertido en control y vigilancia total; como un nuevo panóptico digital, donde nos vigilan y explotan intensamente y donde nadie nos coacciona” sin embargo, entregamos toda nuestra información a este Big Brother Digital, que todo lo procesa y vende en nombre de la libertad del Big Data.

 

 

 

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