1
Un episodio es un entreacto; con su propia tragicomedia (coacción y
libertad)
pero como en el teatro después de un episodio de risa-liberada, viene
la tragedia y una nueva sumisión.
2
La democracia da una sensación de libertad, pero es difícil olvidar que
estamos bastante sometidos como individuos a los extraños y en
ocasiones a los estrambóticos límites que fija: el mercado o el Estado.
3
El “yo” como proyecto de libertad, quizás pueda librarse de las
coacciones externas,
pero nunca de tus propias apetencias.
4
La libertad de poder hacer, se vuelve un signo profundamente
patológico cuando este poder hacer, no tiene ningún tipo de límite;
ético, moral o escatológico, transformando al sujeto social en un esclavo
del voraz deseo y goce de su amo:
el Estado, el mercado, el teólogo, el científico o el técnico.
5
La salud representa solo un ideal de vida, no un fin.
En si la gente está quebrantando día a día su salud personal o colectiva;
por ese “deber tener y deber ser”, que indistinto que sea cooperativo
o competitivo lo extralimita fuera de su propia capacidad.
Luego llega el infarto, la diabetes; en fin, el ser humano individualmente
se explota así mismo para alcanzar esos fines liberadores.
¡Estos excesos de goces solo fracturan cualquier forma de existencia
anímica!
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6
“Ser libre no significa otra cosa que realizarse mutuamente” (ByungChul Han)
Todo lo que desequilibra hace al ser esclavo de sí mismo del otro o de
ambos.
7
Mientras la libertad individual solo se pueda realizar a través del capital
privado o estatal, el ciudadano es solo un apósito (parche) de un super
sistema degradador.
8
El ser humano y sobre todo muchos de sus líderes productivos y
políticos estatales o privados, están convencidos que la humanidad es
capaz de producir sin reconocer: límites de consumo (el empacho) y
límites de producción (naturaleza y/o depredación) así el ser humano
vive su ilusión de ser “hijo de Dios”.
9
La historia ya lo ha dejado muy claro; que por más pueblos, masas y
gentíos que cooperen para tumbar a alguien, lo que hacen es poner
una nueva cepa.
Aquí se aplica ese viejo dicho:
“Muerto el rey viva el nuevo rey”
10
La política económica y social sea de izquierda o de derecha,
cíclicamente se vuelve a erigir como una nueva intrascendencia.
121
11
Si somos plenamente libres, podríamos actuar de verdad, más
permanentemente de forma voluntaria, tomamos deudas o cargamos
sobre nuestros hombros activos materiales e inmateriales que nos
quitan libertad; y al asumir estas deudas se mengua nuestra libertad,
de hecho, los católicos nacemos ya con una deuda grabada en nuestro
ADN cultural:
“El Pecado Original”.
12
Para Byung-Chul Han: “La promesa de libertad ilimitada que ofrecía la
web se ha convertido en control y vigilancia total; como un nuevo
panóptico digital, donde nos vigilan y explotan intensamente y donde
nadie nos coacciona” sin embargo, entregamos toda nuestra
información a este Big Brother Digital, que todo lo procesa y vende en
nombre de la libertad del Big Data.

 

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