En la sonsa obsesión por rejuvenecer,
casi todos se olvidan de rejuvenecer el pensamiento.

Quien vive pleno el presente
vive creativa y recreativamente
el constante relucir del Universo.

La verdadera verdad
solo brota de la realidad.

El ser inteligente
se entrega a vivir,
y no a engreírse.

Quien sabe vivir el día,
hace emerger su deseo
sin ningún devaneo.

Cada quien vive un duelo consigo mismo,
hay que cuidar de no caer en agonía.

Frente a unos pechos despechados
el varón replica como un caballero
con la copla más adecuada.

Confía más en aquellos seres humanos
de cortas sentencias y accionar prolongado.

¡Ay! de los compadres de buen trago
no pierden el tiempo
frente a una guitarra y buen aguardiente.

Me iré en noche de luna,
no quiero perder el turno
de ver a esa nena y su donaire.

Cuidado por ser precavido
te vuelves un cobarde.

Hay algo que solo se aprende
con las Damas:
querer enamorar.

Para que no gane siempre el dolor,
se inventó la divina sensualidad.

Trotaban sus senos,
y detrás de ellos iba yo,
como que si nos íbamos de rumba.

Has de saber y de sentir
que por mucho que te inmutes
la eternidad para nosotros los humanos
no tiene ningún sentido.

El amor hecho y echado
al ritmo de una máquina
se deshilvana rápidamente.

Sonso es prolongar tu angustia,
por eso debes aprender a tejer
la paz en cuerpo y alma.

Si siembras vida,
por lo general, imperará la alegría.

Claras vivencias
solo emergen de la voluntad
que le pone cada quien a su ánimo.

El olor de ciertas Damas
tiene tal fuerza y misterio
que uno se queda prendado de ellas.

El futuro siempre engloba una voz de esperanza.

Frente a cualquier procedimiento desbordado
que nazca el amor que sabe contener.

Las palabras son poderosos vectores
que suscitan despertares y agonías,
nervaduras y silencios.

Cuidado con los recuerdos,
a veces es mejor olvidar
que ser atrapado entre sus redes.

Peligrosa siempre será la esperanza
que pivotea solo sobre la fe.

Contento me excito
pensando que voy a recorrer toda tu piel.

Nunca olvidar:
“que la vida es un tobogán cadencioso,
que comienza, pero siempre termina”.

Cuando la humanidad aprenda a reflexionar
comenzará a sensibilizarse,
y por fin aperturará un revisionismo sobre su propia cosmovisión.

Frente a una piel femenina muerta,
ninguna testosterona calza.

Las mujeres frente al caos
son maestras para oxidar el problema.

La literatura es el arte de la taxidermia,
inmortaliza la piel de la palabra.

La mentira es inmortal,
ya que vive sustantivamente
dentro de la genética humana.

Ambos lo sabíamos:
nuestro amor es una inútil obsesión.

El Poeta inventa poesía
para saturar o abrir más heridas.

Insisto en esta interrogación:
¿Si soy hijo de Dios por qué no puedo heredar su energía?

Aquí donde nadie escucha al otro, ni a los otros,
decimos: ¡Somos una civilización!

Llegará el día en que queramos deshacernos de los miedos,
más ellos ya hicieron un nudo, y nos ahorcarán.

Mientras cabalguemos sobre las mismas creencias,
cada quien creerá que es hijo exclusivo de su único Dios.

Sería inteligente lavar en el río
tantos nombres hechos íconos de la decencia.

Te amé en una playa olvidada,
nuestra pasión rompió las olas,
el goce justificó los revolcones que el mar nos dio.

Agazapo mis deseos día a día,
buscando la realización de ellos
en el goce gozoso de tu piel.

Tengo un latido que camina por mi sangre,
el amor a la Patria no puede ser dádiva.

Tanto nos hablan de pueblo y hermandad,
que no entiendo por qué a conciencia
hay tanta disonancia social.

En cada ser habitan tantos misterios
que la conciencia humana
se vuelve fantasiosa y fantasmal.

Frente a la ingratitud de los amores
solo queda la poesía como tabla de salvación.

Quien sabe lamer bien sus heridas
mantiene su sangre al rojo vivo.

El amor puede ser un juego mortal,
o la mismísima salvación.

Mi oración más íntima:
Lágrimas derramadas.

No me fastidia el paso de los años, sino tu ausencia.

Nunca olvides que el futuro llega
con nuevos errores y muchos reproches.

Decir te amo para siempre,
es como tatuar tu nombre
en cualquier grafiti de esquina.

La mentira se vuelve inmortal
cuando te recreas pensando en tu eternidad.

El juego de la seducción
es la maña más deseada.

En el amor al igual que en la vida
siempre hay que llevar un mapa
con rutas alternativas.

Una y otra vez la humanidad
entra en el juego insano
de construir Patrias.

Frente a los matices de la vida de éxito o fracaso,
todos nos volveremos más cínicos y veteranos.

De ti solo requiero tu sonrisa,
para que me invites a imaginar.

Aunque me caigan las arrugas,
cada vez que nos amamos
conozco la inmortalidad.

Las cagadas necesitan tiempo para florecer,
y eso es lo que parece que a la humanidad le sobra y la motiva.

Cansan los recuerdos,
y los amores en agonía.

Siempre latirán en mi ser
tus agónicas confesiones,
y tus besos iluminadores.

Atesaré siempre la almohada
donde tú posabas tus senos.

Mi Padre siempre decía:
“luchar por una utopía
te obligará a ser excepcional”.

Tus besos son tan inocentes
que quiero asistir a su encuentro
como todos los domingos a misa.

Tengo miedo
quedar atrapado
entre tu vientre y tus pechos.

Envejecí y cuando te veo digo:
que descansen en paz
esos pechos de los que libé.

Frente a las poses impostadas
de los amantes infieles,
la paz de descansar en el lecho
de la mujer escogida.

Estrellas maduras

El cielo y sus perfiles,
sus ausencias e indolencias,
el telar de las estrellas
enciende su lampara fría
ocultando el calor y dolor de las estrellas.

Oscurecen las estrellas,
tiritan el perfil frio de la madrugada,
deshecha la sombra de lo imposible,
es la hora de la alta espiral de los sueños.

Desengañado

Dos cinturas. Dos almas.
No olvidan la distancia
sino que acuden a la soledad y a sus desengaños,
sin ninguna solemnidad existencial.

Dos cinturas: Dos almas.
desenredar estos desencuentros
es como querer taladrar la luna.

Dos cinturas: Dos almas.
Cada alma es una caja de resonancia
que guarda pajaritos hipnotizados
para eternizar su propia existencia.

Todo amor ciego
se construye inventando
su propia geometría.

Entre sombras
nada es verdad
todo depende de nuestra memoria.

Tengo una batalla perfecta con la locura;
ella me dispara con sus alegóricos pechos.

La inmensidad de tu desnudez
desborda siempre todas mis expectativas.

La ira es despecho
que puede hacer flotar
sonsas pasiones y cadáveres.

La vida es un pozo profundo
donde quedaremos asentados
en el más profundo olvido.

El amor se construye
haciéndole trampas a la cordura.

Cuando me abrazas y me besas,
me vuelvo un títere sin cabeza.

Veo tu foto querida mía;
y me da una nostalgia
bastante obscena,
y recuerdo todo sin ningún recato.

Tu piel quedó totalmente encriptada,
en mi alma, en mi espíritu, y en mi memoria.

Yo que quise ser el mago de la tribu,
terminé embrujado por tu amor.

No me debes nada,
bañarnos en el mar desnudos
lavó todos mis desengaños.

Confieso mi más íntimo fracaso:
no haber cambiado el rumbo
ni la dirección de todos mis egoísmos.

Un viaje estéril,
pensar que se puede amar al prójimo
como a uno mismo.

Cuando no puedas encontrar amor
es que estás totalmente desubicado.

Toda mujer madura,
siempre deja una estela de primavera.

Tanta farsa religiosa
va consumiendo la existencia de los dioses.

En el Siglo XXI
solo el que crea belleza
será considerado hijo de Dios.

El galanteo es una herramienta efímera
en las artes del amor.

Tus abrazos amordazan mi mirada
solo alcanzo a ver el poder de tu incandescencia.

Vuelo a mi infancia
y recuerdo aquellos íntimos sueños,
que me hicieron vivir unos latidos
demasiado temblorosos.

Hay amores
con los que solo se puede escribir
lánguidos poemas.

Frente a la corriente feroz del río Daule
mis músculos son minúsculos combatientes.

La vida siempre está contenida en el vacío,
nuestra energía es tan pequeña
que nos encierra absortos entre escandalosos silencios.

Entre los hálitos masivos del pueblo,
descubro mi levedad y debilidad existencial.

Los pueblos purifican sus culpas
mutilando la memoria,
y escupiendo olvidos.

Tiritan de miedo
los decapitados por el agobio,
y angustiados por los que abrillantan la tristeza.

Cuando una Dama
deleita con sus latidos
yo me vuelvo ave de caza.

La sombra noble de los abuelos
siempre tirita sabiduría.

Los abuelos son el horizonte
que vaporea recuerdos.

Días y noches inmemorables,
cada vez que navego
por el río Guayas,
me siento un niño travieso
que besa la inmortalidad
de sus viejos los ancestros.

Siglo tras siglo
la civilización se ha construido
penetrando selvas, tumbándolas o quemándolas,
pero sin lograr dominar el corazón del hambre.

En la quimera de la alta noche
nuestra sensualidad llega
a los más altos grados.

Hambrienta de lujuria
te vuelves sensualmente locuaz.

Embrujada de luna
me haces agonizar
sexual y poéticamente.

Te aplaudo arrodillado;
eres la más sensual acróbata.

Te aprendí a amar en la playa
al ritmo de las olas,
y al compás que te fijaba la luna.

¡Que me visiten las musas!,
busco en ellas inspiración,
en los parques, entre millones de sonrisas,
y hasta en el mercado busco una musa
para el día de hoy.

Como dos peripatéticos
buscamos los dos el reencuentro,
caminando por las calles de París,
nuestro amor peripatético, amor psicoanalítico.

Emerge la palabra, el signo, la imagen,
así fluyen nuestros asombros,
nuestros juicios, y nuestros temores.

Celebro cada vez que recuerdo
todas nuestras utopías de noviazgos,
y todas aquellas danzas de reconciliación.

Solo te di joyas de polvo,
tú me entregaste todo tu corazón.
¡Que mal cambalache hiciste mi amor!

¡Vive!
Sí, vive todas las dimensiones posibles,
místicas, milagrosas, espontáneas.
Vívelas, pero vívelas.

Un mal paso da cualquiera,
lo grave es que quedan heridas dolientes.
Puta madre. ¡Qué dolor!

¡Ay mamita linda!
España y Ecuador tienen la mejor comida.

Los seres emocionalmente inteligentes
sepultan el dolor o el desengaño
con unas cuantas lágrimas.

Ten cuidado con las palabras
tienen espinas, y filos muy agudos.

Una epístola moral fundamental
de todo buen comerciante;
tratar con justicia a sus clientes.

El perdón de los pecados,
parece deja todo como una hoja en blanco.

Hay amores tan siberianos
que los sirven fríos.

Que no te coja la muerte con venganzas,
vergüenzas o inquinas pendientes.

Tejamos el éxito en la vida
sin renunciar al abrigo que otorgan
los ejes de la decencia.

Que no te den ganas de ser desleal,
te llegará una factura
demasiado costosa.

Cuidado con los aburguesamientos
o aristocráticos delirios,
solo llenan de pura soberbia y pereza.

Con las suaves caricias de tus manos,
con inteligencia suprema
has tomado posesión de mi ser.

Sabes lo peligroso que puede ser el amor
cuando se lo construye con un hondo lenguaje.

Primavera – pleamar
Otoño – bajamar.
Los ciclos de la vida
serán siempre ocaso y aurora.

Quien cree vivir en la verdad
puede tarde o más temprano
ser humillado por esa verdad.

El daño que a veces el amor nos infringe
va alentando lo putrefacto de lo humano.

¿Realmente los cristianos llegaremos al cielo
a punta de martirios, ayunos, confesiones y comuniones?
Si no te arrepientes tu cuenta quedará punible frente al grandioso.

El vacío más tóxico
es la vanidad del caudillo.

Después de que los elijamos
cerrarán sus centrales,
ahuyentarán a sus huestes,
y los elegidos nos cobrarán
sus réditos con ruin usura.

Cuidado con la ira,
es un detonante que consume el alma.

La soberbia es un reino
que te vuelve esclavo de tu ego.

A los abuelos que ya no son parte de la Patria terrenal,
les agradezco porque siguen inspirando mi vida.

La humanidad está acaparando tanto,
que el planeta se está vaciando.

Entre las luciérnagas;
la mirada que eleva mi autoestima.

Contempla un rato el mar,
profundiza en un bosque,
escucha en silencio el picoteo de las aves,
y extinguirás todo tipo de tensiones.

Los seres humanos
estamos obstinados
en no conocernos a nosotros mismos.

La contemplación espiritual
ha sido sustituida por el coaching corporativo y las tecnologías,
y la verdadera política por el marketing.

El mundo está tan enfermo de consumo
que le ha dado una enfermedad: la bulimia social.
De mañana devora todo tipo de producto
y a la noche toma laxantes
y una pastillla para dormir.

Gracias al amor de la luna y las estrellas
suben nuestros sueños al cielo.

Tocan las campanas, hay que ir a rezar.
Tocan otra vez el campanario,
la gran luz de los pecados hay que apagar.

Un amanecer eucarístico,
todos piensan que ya tienen alas.

Aunque vistan pontificiales ornamentos,
los obispos también cagan.

Siento mis amores
como una palpitación con la que siembro
y logro que mi alma vibre.

Cuando recuerdo a mis ancestros
lo temporal se esfuma,
emerge mi anciana historia.

Frente al purísimo sol de la mañana
los luceros de mi amada se encienden.

Para lidiar con una Dama,
hay que saber escapar
de los huracanes y de la agonía.

Tiemblan los siglos,
solo el cancionero familiar sobrevivirá…

Cuando la historia alguien nos la cuenta,
oíd bien la historia,
y si es demasiado triunfalista ¡duda!

A tus pies siempre de día y de noche,
con plenitud de poeta aliento tu corazón.

A la hora del alba
tus ojos se vuelven esmeraldas.

Del arte y la fe
nace el verbo y lo sustantivo.

En el cielo de los burgueses
huelga y cuelga todo lo posible.

En el encuentro del atardecer
los capiteles claros de tu sensualidad.

En cada aurora,
tus senos me encienden.

Cristo Rey y sus blasones
dándole aliento a sus creyentes.

Lo que Dios ha juntado,
transparentemente se debe separar.

¡iluminación!
En cada noche tu reluciente sonrisa.

Al cauce de un río, el agua lo cincela
y le da ritmo a su existencia.

Arden las nubes,
el alba divina expresa su lenguaje.

Un desvelo,
alguien está viviendo un clima destemplado.

Juguetona y alegre la primavera,
los búhos alegres cantan
sus sonsonetes.

Se expanden los rumores,
suenan galopantes los galopes del chisme.

Clama mi boca por tus besos,
tu no entiendes mi destierro.

Cada estrofa; una victoria,
agradece la verdadera sombra que te da la vida.

Que algún Poeta nos consuele,
la vía láctea se volvió oscura y densa.

Tu sabes que te quiero,
y que te asistiré hasta la muerte.

Que llueva el agua cernida por Dios.
¡Que llueva!

Viva está tu piel,
yo vibro adentrado entre tus praderas.

Feliz será todo viaje
que se aventure a vibrar.

El cazador dispara,
tiñe él mismo su cosmos de sangre.

La sed brilla,
el hambre retumba;
lo humano nadie lo sacia.

Se aniña el alma
cuando se piensa
que llegaste a la cumbre eterna.

Se pasean las nubes,
desde el atrio ellas contemplan nuestros sueños.

Imponente o intrascendente,
la vida se volverá un galopante estrago.

Unas ruinas en ruinas,
viejas cinceladas de algo que pereció.

Historias que se pasean,
palacios que se arruinan.

Desde el páramo
emergen los días borrosos.

A las flores las cincela
la claridad matutina.

Un volcán en erupción,
la primavera hecha lavanda.

Luna de enero
recorre gentilmente Madrid.

A la deriva, con turbulencias,
ella mueve la cadera.

Entre juegos de oropel
vierto mi ser en ti.

Entre luna y sol
tu espalda siempre está llena.

Impaciente y pintoresco
el Golfo de Guayaquil,
remanso que se va disecando.

Olor a mango;
el prado de tu ombligo.

Te vi de primera
envuelta entre donaires de sexo.

Hazme entrar en calor,
sino me desmayaré
por falta de amor.

¡Ay María de Jesús!
su forma de amar
es más rápida que la mía,
por eso no sé cómo farolear.

¡Ay mamá purísima!

Los ríos se agitan,
con sonoridad telúrica
ellos van cantando versos en prosa.

Tus besos son pasión hecha salmo,
y tu figura la transfiguración de una diosa.

Al filo de media noche
te vuelves luna de mis cosmos.

Verdes las orillas de este río,
¿porque será que le falta el color del cielo,
sí es agua caída de ese mismo cielo?

Frente a olas de muchedumbre
y sin que nadie los escolte,
peligra todo el poder que el poder ampara.

Solo la luz de las luciérnagas, nietas mías,
entra en competencia
con la luminosidad de los ojos de mis nietas.

Nací en el mes del escorpión;
soy mitad otoño, mitad invierno,
por ello recito a la naturaleza,
ya que conozco sobre su muerte.

Caridad y amor,
dos grandes tesoros que sostienen a toda Patria.

La poesía siempre le cede el paso al amor,
para que su espíritu crezca con gloria.

Dale un buen vaso de vino
y esa española canta como castañuela.

Que los pesares de tu familia,
peor el de tu Patria
no te enfrenten al delirio.

Aires y viento,
agua y marea,
es música que rinde honores
a la naturaleza.

Ella, lenta, solemne y pausada
hace bullir mi sangre
mis lanzas y lances.

Día de gracia y gloria
el día en que nace alguien de nuestra decendencia.

¡Que llueva, que llueva!
es el gran cántico de la selva.
Nubes testarudas descargan lluvia.

Ha llovido,
el Río Guayas lleva sus penas.

Una tonadilla humana, vieja y dudosa;
amar a Dios sobre todas las cosas.

Dentro del corazón cada quien lleva su amor,
por ello sin temor acoge ese amor.

El amigo infiel
siempre es un potencial enemigo.

Un gran marco de luz
es la anchura de tu mirada.

La mejor brújula de campo son las estrellas,
y tus ojos mi GPS.

Pobres los seres que viven muertos en vida,
viven apuntando contra sí mismos.

Cuidado con los ansiolíticos y los antidepresivos
inhiben la vida propia, y hacen aflorar el goce maniaco – depresivo.

 

¿Se puede buscar el amor a través de una foto en internet,

o solo se encontrará ilusión?

Ya que está claro, que el que busca en la realidad virtual

no sabe enfrentar lo cotidiano, ni encontrar el trabajo que representa el amor.

 

 

 

Cuando toco tu tez me vuelvo tu dermatólogo.

Cuando te oigo latir el corazón

me transformo en tu cardiólogo.

Cuando te escucho me vuelvo un Psicoanalista,

que hasta el día de hoy no sabe

cómo hacerte el corte psicoanalítico.

 

 

 

 

Paz en los campos santos,

entre esos cementerios

nadie toma un día de descanso.

 

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