
VIDA POÉTICA
La poesía es una ilusión
que nos habita, como una musa,
como un encuentro o desencuentro.
La vida con sus sones;
con su tragicomedia;
con los recuerdos sin detalles;
allí la poesía precisándonos una ruta
o un más allá.
La poesía es una Ilusión que nos habita;
al fin de cuentas, la vida está de paso,
por ello queda aún por saber qué habita en la poesía.
PALABRA POESÍA
Palabras solamente
juegan, fluyen y acogen.
Escribas o no escribas
todo ensueño puede ser poesía.
Palabras que apasionan o desvelan,
rimando locuras con cordura.
No hacen falta muchas palabras
para que entre vivos y muertos fluya el poema.
PERSONAL E INTRANSFERIBLE
Voy a guardar el presente para seguir alimentando
mis años con pasión.
Aquí estoy:
Vigente o moribundo, no lo sé,
pero viviendo intensamente
el elíptico paso por esta vida.
Al fin de cuentas la vida pasa así no más
pero siempre marcada por ausencias, mentiras y dolores.
No olvidemos:
“Todo es personal e intransferible”.
LA VIDA SE ALINEA CON LA VIDA
A Martina Giler
La manera en que una persona
toma las riendas de su destino
es más determinante que el destino.
Dice un viejo decir montubio
que más importante que el destino
es cómo ensillas el caballo y cinchas a la bestia.
La vida se alinea con la vida
si se tienden los puentes para unir
la orilla oscura de la noche con la orilla clara del día.
La vida se alinea con la vida
si cada quien aprende de los sortilegios existenciales
y da comienzo a darle hechizos a su entorno.
Esta es hoy tu despedida,
esta es hoy tu velada,
haz crecer tu espíritu
para que no crezcan tus vacilaciones.
La vida se alinea con la vida,
si con sobriedad mística
vences la vulgaridad del ajetreo
y firmemente cincelas tu propia libertad.
EL TODO
El hombre vive tan ocupado alimentándose de maledicencias,
que siglo tras siglo se deja seducir por el triunfo banal.
Ojalá algún día comprenda
que, después de haberlo recibido todo,
no fue elegido para consumir el todo,
sino para conservarlo.
ALAS ROTAS
Desterrados de todo y sin abrigo,
peregrinamos ciegos por el viento,
buscando amores, dioses y sustento,
con la verdad oculta por castigo.
Los lazos van muriendo, sin abrigo,
y solo el eco queda en el intento;
mil ausencias nos cubren el aliento
y el alma va quedándose consigo.
Jamás hallamos padre ni frontera,
tan solo arrugas, sombras y desvelo,
olvidos que repiten a su manera.
¿Quién ve que el hombre, al fin, bajo este cielo,
no es más que una eclosión pasajera
que gime su destierro sin consuelo?
