Jerarquización del acholar

La desigualdad social en el Ecuador tiene una primitiva huella que sigue creciendo en los más profundos extralimites de la humillación.

Las gigantescas diferencias sociales no solo están dadas por condiciones económicas, sino por profundos y abismales hechos raciales.

La República de los pelucones guayaquileños más la aristocracia quiteña han sustentado una ideología propia del Poder.

Las élites en mi experiencia son racistas, no han podido decolorizar su imaginario, y no creo que tengamos el recuerdo suficientemente poderoso como para eliminar este brutal mal.

Las élites acholean y noquean, de tal forma; que seguimos conspirando en contra de una República con ciudadanos, como decía o escribía el peruano Jorge Bruce: “Nos habíamos choleado tanto, que el cholear es tan nuestro como el ceviche”.

Estas distancias raciales forjan una violencia gigantesca que no permite que se instale en el país una verdadera democracia, hasta el punto que esta “pseudo democracia” lleve a las masas a proyectar un odio a la democracia.

El choleo, es un arquetipo social que exhibe una crudeza pulsional que nos lleva continuamente al fracaso, por ello debemos iniciarnos en el reto de desbrozar la vía de esta rudimentaria visión social.

“El malestar social solo se aliviará, y a lo mejor se reparará, si cada ecuatoriano; sin importar su raza, no sigue naciendo y muriendo en la misma condición, sino que el orden político democrático logre permitir su ascenso social y no perezca por resentimiento en la relación dominador-dominado que les hace pensar que la limosna puede calmar su oprobioso complejo de superioridad o de inferioridad”.

 

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