LA SANGRE DEL PARAÍSO

Talan más bosques.
Sólo queda la resonancia brutal de la mort,
con su sequedad lluviosa.

Talan los bosques.
La tierra se estremece
con la voz del color de la mort.

Luego, el mundo queda malhecho.
Somos una columna de lágrimas estériles.

Talan los bosques.
Pasa un cura
y bendice ese mortal gozo.