ESCRITOS POLITICOS

 

 

 

¡Que suene! ¡Que suene!

Que caiga la lluvia

y emerja una vez más la natividad.

 

 

 

Me niego ocultar que amo la política,

desde que naces comienzas a ser un sujeto social,

y por ende político.

 

 

 

 

Los poetas son un club de artistas,

que nos deleitamos leyéndonos

y aplaudiéndonos entre nosotros mismos.

 

 

Tu eres mi templo,

disfruto de tus San-tos se-nos.

 

 

 

Cuando envejecemos trazamos

muchas rutas alternativas para la vida,

luego de que elegimos una, y no funciona,

se nos vuelve difícil reconocer otras alternativas.

 

 

 

La mujer perfecta

es la que hace bien su oficio:

HABLAR.

 

 

Bendito el ser que lleve la herencia

del abuelo o abuela como luz entre sus ojos.

 

 

Los amantes caen a pique,

cuando se miran vacíos y vaciados.

 

 

Mi Madre como muchas madres

alumbra con sus rocíos

el valor de nuestra existencia.

 

 

 

 

En la penumbra cuando me encuentro con tus latidos

le das pincelazos a todo mi ser,

y tu alma y mi alma, comienzan a debatir arduamente.

 

 

En cada alma un vaivén continuo de ritmos.

 

 

Los seres humanos vibramos en lo prohibido.

Nuestra esencia es gozosamente patológica.

 

 

El latido de tu piel

conforma mi mayor satisfacción.

 

 

 

 

Cuando un varón envejece,

siempre corre el riesgo de volverse

sonsamente obsceno.

 

 

Dios no tiene ninguna angustia.

Nos liberó para que construyamos su reino

sin que le hagamos sombra.

 

 

Política

 

Los llamados progress, ya no progresan,

casi todos sus discursos son anacrónicos,

aunque luzcan revolucionarios.

 

 

 

 

 

Digas lo que digas,

la sed de tu piel se multiplica entre mis goces.

 

 

Desde que te perdí

solo cometo el delito de añorarte.

 

 

Enfrentarse a un espejo

puede potenciar el delirio.

 

 

Cuando veo a esa Dama tan hermosa

con ese caballero poco estético,

resuena en mí, una caprichosa envidia.

 

 

Un signo de pasión,

el guiño que me hace

tu mandíbula temblorosa.

 

 

Recuerda que tus ojos,

son las únicas luces;

que encienden todo mi delirio.

 

 

Cada vez que te beso

me llenas de memoria.

Tu pecho de amante

nutre todo tipo de inspiraciones.

 

 

 

 

 

 

Un sueño de amor;

siempre se desvanece,

como el rocío delicado

que cae sobre una flor.

 

 

Un gemido expirante,

una virgen solitaria,

yo deseoso de verte.

Te deseo para mi

como la mañana pura.

 

 

La existencia siempre es un conflicto personal,

que nos amamanta con angustias

y meditación profunda o superficial.

 

 

Lo humano sigue expandiendo su ciego delirio,

arrojando en paz por la simple placidez de parecer luchadores gloriosos.

 

 

Cuidado con aquellos lisonjeros,

probablemente te van atacar,

te sonreirán como ángeles;

pero son tus verdugos esenciales.

 

 

El enamoramiento es una nube engañosa,

que se burla de la inocencia del cielo.

 

 

Prima la percepción de cada quien,

todos estamos mirando

desde ángulos diversos

entre anhelos solares, lunares o multiversos.

 

 

 

Contraigo entre mis labios

el último hálito de tus besos,

mis tardes contigo tienen una sola constante:

tu fuego denso y profundo.

 

 

Tus caricias estremecen mis huesos,

tu y tus ciclos infinitos de lluvia.

Dulce agua llueve cuando tú me excitas.

 

 

Si alguna vez te sientes inútil

suelta las riendas,

y fluye como la espiga de maíz

para que el viento te sacuda.

 

 

 

 

Frente a una letanía doméstica,

hay que alentar con excelencia

el desafío de ser familia.

 

 

La humanidad anda en su propia búsqueda,

desde la barca de Noe, o desde el primer éxodo,

su índice básico es la confusión – caótica,

y entre sus silencios demasiadas palabras.

 

 

La humanidad corsi e ricorsi

siempre se ha levantado sobre un pedestal en ruinas.

 

 

 

 

 

El pincel del tiempo cincela cualquier racimo de penas o dolores,

si te dejas llevar por la maestría de algún buen aprendiz.

 

 

 

He disfrutado de tus versos,

ahora me deslizo por tus ojos.

 

 

El tercer mundo requiere algo que lo conmueva,

para que su espíritu colectivo lo construya con devoción.

 

 

Tu vientre galopa con gran ritmo,

a través de ti descubro paralelos espirituales inigualables.

 

 

Tu lecho; querida mía,

siempre me abriga como tejido nuevo.

 

 

Que se quede el mundo quieto,

tu beso fugaz está recién haciéndome aprender a leer.

 

 

 

La palabra se puede hacer idea,

la idea un floreciente suspiro.

 

 

Como resultado de la vida

es de esperar que tarde o más temprano

todo se desguaringue.

 

 

 

Los días y las noches desfilan como fantasmas,

Al final de tus días sentirás el bien de tu reposo.

 

 

Deja bien sembradas las semillas de tu existencia,

aunque la niebla se adueñe de tu contorno,

pídele a Dios que te deje escribir con arte cultivadora.

 

 

La vida cuelga en un hilo de telaraña,

a veces se la paga a plazos

y otras abruptamente de contado.

 

 

Qué feliz el niño con aquel tesoro, una goma de mascar

rayando mi cuaderno de trabajo poético,

yo me pongo serio; él se ríe cómplicemente.

 

 

Feliz estoy aquí a tu lado,

tu silencio sensual

me hace cantar como un gallo.

 

 

 

Los viejos comienzan a caer

rebanados por el silencio y la soledad.

Los recuerdos se vuelven neblina fugaz,

nuestros ancianos aprendieron a llorar solos.

 

 

No sé si cantas o clamas,

o qué tormento llevas envuelto en tu alma,

por ello, apertura tu corazón y aprende a esperar.

 

 

Demasiada gente no quiere sacrificio,

simplemente quieren que emerja un proyecto divino.

 

 

Te pido una sonrisa,

concédeme ese favor de prisa.

 

 

 

¡Viernes Santo!

Felicidad en el corazón,

mira bien la naturaleza del calvario.

 

 

El doblez cosido por una Madre

te hace cruzar todos los caminos,

aunque esté muy cansado.

 

¡Ave María Purísima!

 

 

¿A dónde irá el ciego?

Él me tiende la mano;

él me regala su saber dormido.

 

 

Todo pasa, rueda y se vuelve agitar,

las rocas eternas lo saben, pero callan.

 

 

Tu pulso me agita,

en tu ser hay amor y cortejos.

 

 

 

 

 

Mis nietos crecen tan vivos y traviesos,

que mi alma vaga de alegría.

 

 

Decía mi abuelo Reynaldo:

que el que lucha por amor no sufre.

 

 

Largo es el día en el campo,

se queda siempre rezagada

la cosecha de la esperanza.

 

 

 

Entre los ecos del Río Daule,

un macetero de tierra y tierra

que anida semillas y frutos de esperanza.

 

 

El prodigio está en ti,

el pan sabe sabroso cuando se lo trabaja.

 

 

Sufre bien tus derrotas,

es una gran forma de aprender a convivir.

 

 

 

Entre la tierra, el mar y el cielo,

tu alma alcanza su máximo esplendor.

 

 

El otoño con sus hojas muertas,

nadie sabe cuánto reposarán.

 

 

Trabaja y resiste,

Porque si caes rendido puedes quedarte frito.

 

 

Cuando envejecemos nos entumeceremos,

cuando lo pienso; paralizo mi “ESCRITURA”.

 

 

 

Dicen unos que la vida es una hoguera

que nos enseña a temperar

nuestras rebeldías ante el Señor.

 

 

El cosmos es un misterio

para la cigüeña que trae tanto niño.

 

 

Un misterio divino encierra la fuerza de los minusválidos,

sus minusvalías se transforman en sus propios motores.

 

 

 

Algunos son títeres del titiritero,

otros viven haciendo malas prácticas sentimentales,

otros no hallan espacio

se desintegran como papel periódico,

al no poder brillar como la primera gota de agua.

 

 

Fruto del amor y el desamor:

la familia, los amigos y la bendita Patria.

 

 

 

 

 

La vida nace siempre cruda,

te toca a ti mismo cocerla.

 

 

Renacer no es un milagro,

es cuestión de voluntad.

 

 

 

 

Política

 

 

Si los políticos buscaran en sí mismo y no en los otros,

quizás supieran lo que tiene, que hacer.

 

 

Que la vida no te atrape,

ni en el miedo,

peor aún en el mal perder.

 

 

La poesía hace latir un pocotón de sentimientos escondidos,

más para el poeta su obligación radica en saber marcar los tiempos.

 

 

Cuidado nos ahogamos en un vaso de agua,

o tachamos nuestro propio tiempo

por haber aprendido a desconfiar.

 

 

Como Poeta son mis demonios los que inscriben;

en el papel mis odios y mis cobardías.

 

 

 

 

 

 

Cuidado pierdes los cojones para levantarte.

Si lo haces no mereces respeto

y te quedarás caído o estancado.

 

 

 

A veces nuestros sentimientos

no tienen suficiente argumento

para darle peso a nuestro amor propio.

 

 

Atragantado en mi propio llanto,

igual me haces seguir, aunque me hieras tanto.

 

 

 

 

Con fingida gratitud me hablas,

y tu piensas que me has arreglado

como un remache.

 

 

Quien sabe ajustar sus fantasías,

abre y pliega sus anchas puertas

al ver arder su propia construcción del éxito.

 

 

Brilla redonda la luna,

la voluntad de Dios está anclada

entre los compases lunares.

 

 

Se consumen las almas

cuando la diáfana luz interior se esfuma;

por no saberla seguir.

 

 

Quedará tu alma en el aire

cuando no angules bien

tu estancia en el silencio.

 

 

Me ceñí a tu cintura,

la forma en que te deseo

me lleva a conocer tus mejores posturas.

 

 

 

 

Frente a tus pasos astutos,

la presencia de la armonía.

 

 

Una nueva página en el álbum del tiempo,

tu propia vida como un espejo

reflejando el compás de tu existencia.

 

 

 

Tus ojos son una jaula de luces

que cuando Dios los creó

prometió no volverlos a crear más.

 

 

Desde mi alma te digo:

si duerme tensa la Patria

morirá cualquier esperanza en sociedad.

 

 

Inútilmente me cansé de abrazarte,

gracias a Dios las estrellas

endulzan mi vida.

 

 

Que cada quien pise bien el horizonte,

y que la Rosa de los Vientos no te desampare.

 

 

 

Las garzas con su blanco multicolor,

vuelan a gran distancia.

Las veo volando como delfines en el mar.

 

 

Un lucero perdido en la noche

navega en busca de algún Poeta

que lleve rimas hacia ultramar.

 

 

Los peces se sonreían,

paseaban fuera del mar,

y yo ahogado sin entender por qué.

 

 

El sol es el ojal de la divinidad

y el que sabe nutrirse de él

cura bien todas sus angustias.

 

 

Miro la luna,

tu rostro endulza mi vida.

 

 

Una epístola más entre tus ojos,

y su geometría existencial

hacen que los grandes silencios en tu piel se anclen.

 

 

 

 

Que nuestra sangre tan humana

se pula con las marcas del amor.

 

 

Que dios quiera que tenga yo un primer diálogo

con el brillo de tu piel,

y el misterio más íntimo de tu panal.

 

 

 

Quedó nuestro amor enredado

en el pentagrama de tanta ilusión.

 

 

El horizonte redondea

todos los atardeceres.

 

 

Una cámara oscura,

un oleaje de silencio.

 

La humanidad sigue levantando catedrales

sin saber administrar los mandatos

de sus dioses de oropel

 

 

Entre las páginas del mar,

muchos amores que no saben dónde van.

 

 

Todas las aves son estrellas,

y el pecho de aquel naufrago

una herida llena de olvidos.

 

 

 

 

Entre los muelles del amor

una barca llena de doncellas

y yo con mi hilo queriéndolas hilvanar.

 

 

Aquí devuelta de otro viaje

trabajando en el taller de una nueva aurora.

 

 

Frente a la flor de la noche,

la muerte tejiendo

las cortinas de cada día.

 

 

 

 

Otra noche sin terminar

mi propia alfombra mágica,

y yo jugando Aladino con una lampara fría.

 

 

La espuma del mar

es un telar de olvidos

del cual el marinero bebe.

 

 

Tu viertes tu mirada en el olvido,

yo intento extraer la esencia de tu alma negligente.

 

 

La memoria refleja

lo que podrás tranquilamente alcanzar.

 

 

 

 

 

Frente al segundo redondo y límpido

el perfil de la sombra vanidosa

de una humanidad muy trémula.

 

 

 

Un reflejo claro y liso,

el crepúsculo de la tercera edad

donde se desgastan los bridages de la armonía,

porque hay serpientes que nos dopan.

 

 

 

 

Cuando tus labios hablan

la verdad de tu ser transciende.

 

 

 

 

Frente a tu divina indiferencia

los infundios de tu bioritmo

que me siguen convocando.

 

 

 

No me gusta un Dios crucificado

es un insulto a la capacidad propia

de autopropulsión.

 

 

Perderte como un fetiche de placer, fue triste,

pero tardé para tener un nuevo placer.

 

 

 

 

 

 

 

Tu piel está nutrida con savia de mango montubio,

que alienta tus coqueteos

entre los inmensos arrozales del Daule.

 

 

Tu amor llegó a una incierta hora

para un bolero de soledad en el mar,

con afán de verdad.

 

 

 

Titánicos algunos hombres

reflejan su verdad,

pero también chispean sus miserias.

 

 

Tiempos heroicos y frágiles,

las tormentas del poder azotan;

tal vez la fe se agote,

en tanto el político y el Poeta

tienen que transparentar el tiempo

entre sus llanos territorios.

 

 

Que nuestras venas viertan alegría

y tomen su barca sin rumbo,

ya que hemos venido a ver mundo

y a despertar las cosas y causas soñolientas

que existen entre sus recovecos.

 

 

Cuando habita el olvido donde el deseo no existe, ni excita,

entre esos espacios no quiero estar,

ya que no quiero jamás perder el afán.

 

 

Que nuestros afanes se levanten

y el calor de las horas

hagan trabajar a nuestros propios

ángeles y demonios.

 

 

Lo que hacemos

en invierno no perdurará,

el cielo solo nos sonreirá.

 

 

Cada quien con su misterio.

Ruge la ría llena de espuma de mar.

 

 

Majestuosas pinceladas duraderas y puras,

la naturaleza siempre araña un trozo solar.

 

 

Reconsidera, ya viene la primavera,

también más noches sin luna.

Guayaquil un navío que flota.

 

 

Sexo a la carta,

lanzo mi lanza,

crece mi lenguaje vital.

 

 

No hay tregua.

Canta el espejo,

que extravía una vida más.

 

 

 

 

 

Calor de familia,

la tierra canta;

respira la Patria.

 

 

Donde nace la lluvia, crece la música.

 

 

Quien sabe tocar bien la puerta

tendrá recuerdos gratos.

 

 

 

Crece el sueño,

golpea el silencio,

una estrella cae.

 

 

 

 

Emociones sensuales.

¡Te amo, amor!

Soy tu otoño y tu mi verano.

 

 

Extasiado quiero deleitarte

con mis besos de sol.

 

 

Estoy muy maduro.

Dulce libertad,

se va agotando el presente.

 

 

 

 

 

 

Vaciada la noche,

gritas incandescentemente

un placer esplendido.

 

 

La noche despide la aurora,

el tiempo vuelve,

llegan las huellas del dinosaurio.

 

 

En la incertidumbre de lo breve

una y otra vida prestada

con olor a lluvia y sequía.

 

 

Decía mi Padre:

“que del buen samaritano

no hay como fiarse”.

 

 

 

 

 

El sol reposa

en el sueño hondo

de las espigas del arrozal.

 

 

Tiembla lo humano,

con la palabra se ganan más luchas

que con las armas.

 

 

No hay que compararse con nadie,

ni con uno mismo.

 

 

Maderos negros

 

I

Letras que callan

no hay más soledad que la de la mariposa,

que sueña despierta sin pensar en la felicidad.

 

II

La lluvia enjuaga y evoca la lucha,

por aquel presente

en que todos naufragaremos.

 

III

Mente abierta, un hasta pronto llega

mecidos por alguna brisa,

los Universos siempre caerán en el vacío.

 

IV

Noches oscuras,

resplandecen los sueños dorados,

la vida simple lava la mugre,

dando alivio a las almas.

 

V

Marcha así la vida, no hay vueltas atrás.

La marea te trajo, y te volverá a llevar.

 

VI

Penas que atenazan,

suena la cuerda,

los recuerdos se esfuman,

me untaste de ilusión.

En ti el amor empieza.

 

 

 

Somos de polvo

 

Nubes negras y rayos.

Mantos de ira.

Florece la juventud

entre orillas grises.

 

Inagotable parece la luz,

frio igual el cielo

¿será pecado?

El cielo solo mira el paso de la vida,

y obviamente de la muerte.

 

Drones en el aire,

cantan las ranas,

las ballenas nos contemplan,

lo humano cae guarda abajo.

 

Las abejas trabajadoras

con su fuego latente

persisten en donarnos miel.

 

 

 

 

Ojos que lloran,

el frío late,

el colibrí tirita.

 

 

Tu corazón;

un acosador

en luna llena.

 

 

 

Lágrimas en la arena,

silva el viento,

tiernas tus caricias.

 

 

 

Suave neblina,

cristalinas ondulaciones la miran

todo queda a la espera de que la flor florezca.

 

 

Se lavan las calles.

Líbrame vida

de toda petrificación.

 

 

El otoño empuja

bajo la noche fría

un mil de hormigueos.

 

 

Laten tus rugidos

de frio y de muerte,

como un verso breve y eterno.

 

 

¿Queremos amor?

Senderos que emergen

tiempo para la reflexión.

 

 

Mentes e inercias.

Tiempo que pasa,

aguacero de lágrimas.

 

 

Risas sinceras,

sueña la noche,

el vacío es luz y soledad.

 

 

Pasa la noche,

y el sol de otoño

se adentra entre las penas.

 

 

Llanto en silencio,

soñar es gratis,

no amenaces con tempestades.

 

 

¡Fuego y agua!

Olvido seremos

después de este otoño.

 

 

Ojos tuyos.

Las lechuzas te sonreirán al amanecer.

 

 

 

 

 

Tensión y esfuerzo,

leo un cuento

brujas benditas.

 

 

Otra fría mañana de amor puro,

viajo entre tus aristas amorosas.

 

 

Desbroza tu mente,

ser amado

no implica edificar eternidad.

 

 

 

 

Celebra el gallo otro amanecer,

haciendo perdurar su finura.

 

 

Calles sin luz.

‘ella baila en ese callejón sin fin.

 

 

Otra primavera,

hojas que caducan

el otoño se vuelve la ultima pasión carnal.

 

 

 

 

Papel y tinta.

Ámame pronto sin que te fijes en mis temores.

 

 

Una almendra cae con su ala rota.

 

 

Lágrimas virales,

bajo la luna el sol se interna.

 

 

Brilla la arena,

el grillo canta,

el silencio habla.

 

 

 

 

Llanto del alma,

un corazón que suspira,

lágrimas que resbalan.

 

 

Ideas que vuelven

con su propia necedad

y sus mantos de ignorancia.

 

 

 

 

 

Unos vulgares rateros,

fluyen con sus truenos de dolor.

¡Patria!

 

 

Rompe el frio,

oigo los cánticos de esos lirios.

 

 

Lágrimas camufladas,

tengo miedo de la sed de mi madurez.

 

 

¡Mírame siempre!

con tus primaverales flores

sino la noche concluirá.

 

 

Un resplandor verde,

pero tu corazón vacío.

¡Luz en la oscuridad!

 

 

 

Una gran obra

libero el sol,

¡adiós otro verano!

 

 

 

 

Ríos de lava,

negros abismos

llueve volcanes.

 

 

Llegará final.

El ave de Valdivia me cantará.

 

 

Vuela el cóndor,

flores que nacen

arañando el cielo.

 

 

No te olvido,

tu distinción

es una novedad para mi corazón.

 

 

Expreso versos

libero el alma,

me abraza el mar.

 

 

Sueño sin luz

desde mi propio volcán.

 

 

 

 

 

Cierra tus labios,

mira la luna,

te responderá el cielo.

 

 

 

Un soplo de vida,

manantiales que fluyen

en el cerebro de un ser frio.

 

 

Que la brisa dulce

aguaite el resultado;

mientras nos amamos.

 

 

Empápate de los otros,

el saber ajeno te conduce a los altares.

 

 

Nace una sombra entre los árboles.

Besarte es lo último que me falta.

 

 

Pasa la vida,

todo a su alrededor

calma mi interior.

 

 

 

 

Llora el búfalo,

la lluvia es su libertad.

 

 

Una tenue nostalgia: la esperanza.

¡Abre tus ojos!

 

 

Algo escribo.

Fluyo rápido,

se me comieron el coco.

 

 

La lluvia ha llegado,

se guarecen los pájaros,

murmura el agua.

 

 

Amores secos,

las hienas miran,

los girasoles se empinan.

 

 

No quiero ser como el agua que se va,

ni el vino que no se escancia.

 

 

 

 

 

 

Tú lo eres todo,

la clave de sol

y el principio de mi vida.

 

 

 

 

Entre tus ojos

llueven poemas

buscando dioses.

 

 

Aires de otoño,

calor de vida

nos dará la luna.

 

 

Pétalos de lluvia,

frutos tropicales,

Patrias partidas.

 

 

A tu alma la besa la memoria divina.

 

 

 

No estás solo,

hoy vienen las garzas

a decirte que no te olvidan.

 

 

Verdes fugaces,

durante el sueño

noches en vela.

 

 

En esta vida moderna

Terminamos despertando perdidos entre sueños.

 

 

 

Mira al cielo,

llueve entre el sereno.

Cada quien huele su propia tormenta.

 

 

Un aire mágico florece.

Allá el arco iris con su propia verdad.

 

 

 

En la vida hay tiempos dormidos

que hay que saber valorar.

 

 

Me elevaste al cielo,

construí caminos

y yo aullé a la aurora.

 

 

 

 

Caí sin rumbo entre tus perfumes

y lograste enloquecerme.

 

 

 

Crianzas crueles

 

I

Lo bueno y lo malo, caricias nos dan

y en la intensidad del dolor el tiempo siempre tirando

como plomo entre tus alas.

 

 

II

Úteros fríos, piso la nieve sobre el asfalto urbano,

mi escalera de sueños extravía el verdadero poder de mi ánima.

 

¡Ya es otra vez Otoño!

 

III

Una piel de gallina surca sobre todo mi cuerpo,

el colorido de los sonidos de un piano

llenan la luna, de notas y de versos

llenos de voz y de vos.

 

IV

Corre por mi alma, libre y versátil,

tu amor gaseoso con su tic tac,

bajo la seda y sedal de tus besos.

 

V

 

Frente a nuestros ojos, en la lucha y en la calma,

desde que nací, nubes y nubarrones indecisos

que hacen vivir a ese que soy yo.

CUAL ÚNICOS SERES

 

I

 

Palabras de amor,

tristeza cristalina.

 

La luna llena,

el arrojo humano de amar

acaricia la existencia

siempre con su fugaz suerte.

 

¡Déjate querer!

 

 

 

II

Un sendero en tu espalda bajo la helada.

Tus pechos tienen una inquietud penetrante.

 

¡Reverdesco en tu piel!

 

 

III

Tu vientre late

tuve una y otra resaca en ti.

Cuánto gané, no lo sé.

 

¡Soy dueño de nada!

 

IV

 

Una mañana sombría

un aliento nuevo.

El amor nos enseña a entender el silencio

y a navegar por la noche plácida sin cauce.

 

 

V

 

Frente a todas estas circunstancias

unas palabras fugaces: silencio y paz.

 

Dime luna:

¿Habrá otro beso fugaz?

 

 

VI

Otra vez una cita con la vida,

danza ella como el azul del cielo y el mar.

 

Ahora lo sé he cruzado todos los meridianos del amor.

 

 

 

Las luciérnagas son astros vivos

donde renacen los átomos de Dios

 

 

Una dimensión simétrica

el aleteo de la Garza

¡cuánta belleza!

 

 

Enmudece el río,

cae el telón

baila el pez.

 

 

 

 

 

 

Musgos en la vereda

¿Por qué están tan tristes,

si la arrogancia del sol aún no llega?

 

 

Brillante el clima,

pulcro su espejo,

la luna llora;

estoy en el hospital.

 

 

 

Rayos y truenos,

caricias letales.

Corroen todo con su necedad sin fin.

 

 

 

En el verano

el alma deja de sangrar,

él te aprieta hacia su lado.

 

 

Recoge tus frutas.

Pon tus ojos en pausa,

mira bien los límites de la fugacidad.

 

 

 

 

 

 

 

Hago versos para tus senos,

y para su geometría fugaz.

 

 

 

Una trastienda de libros archivados,

demasiadas tramoyas, preludios fugaces

y alegros en mi bemol mayor.

 

¿Sabe alguien para qué sirve el teatro?

 

 

 

Sobre la hipocresía, el poder y el amor,

la dramaturgia humana vibra siempre estremecida.

 

 

 

 

Qué noche para todos,

nadie recuerda ni puede entenderlo,

ni llegar a saber lo que ocurrió.

Unos tontos fundieron la Patria delictivamente.

 

 

Transparencia entre los dos.

El sacrificio nos aglutina

para que no nos desvencijemos.

 

 

Es perfectamente perfectible

que la cobardía humana siga dominando nuestro orden y orbe.

 

 

 

Me encanta cuando fugas.

 

¿Será cosa mía?

Tu libreto es tan sensual

que me sugiere estar prevenido.

 

 

La historia es una valiosa literatura

de intentos de meternos en nuevos o viejos laberintos.

 

 

 

Las cartas lo dicen,

el futuro está lleno de fantasmas.

 

 

Tocará a cada quien,

enfrentar canallas y monstruos,

aunque a sabiendas no los puedas modificar.