
Letras bajo libertad de palabra.
Para: Javier Nevárez Llerena
Frente a las calamidades,
siempre encontrarás semillas para los milagros.
Frente a una puerta condenada,
la libertad para buscar otro laberinto.
Frente a los caminos que tienen fronteras,
saber respirar con las estrellas.
Frente a los inútiles cementerios,
nuestros huesos ancestrales arden con fulgor.
Frente a la clara sombra de la vehemencia,
cada día se expandirá más la bravura de la piel.
Frente a lo humano y sus sueños,
las corrientes negruzcas de la vanidad y la soberbia.
Frente al cincelado fuego de una Dama,
el vaivén y la sed de nuestros envejecidos reflejos.
Frente a los relámpagos de todo otoño,
la vieja avidez de las tormentas,
que siempre seguirán siendo ‘tormentas’.

De la escritura de OP
(Octavio Paz)
Hacia mí mismo voy, entre fronteras sin salida,
deja que te recuerde o que te sueñe,
quiero inhalar ese aire de flor que a ti te mueve.
Cierro los ojos; nacen mis goces
y la dicha y la bahía de tu hermosura.
Mi corazón a oscuras late y llama al silencio;
mas tu ternura me arrastra hacia una planicie
donde tú te conviertes en una serpiente cascabel,
que me intimida en las profundidades de tu íntimo oasis.
Los vientos visten rumores,
y rimas que se acuestan con los silencios;
en tanto zumban las abejas entre las calenturas verdosas,
de aquellas tropicales praderas.
Nada fue ayer, nada será mañana, todo es ahora.
Aunque huyamos de toda luz que nos miente,
nuestras piernas caminan en busca del amor y del error.
