No quisiera morir

No quisiera morir
sin conocer el fin de la perversidad,
sin que florezcan las utopías de los humanistas.

No quisiera morir sin que en mi Patria valga más un profesor que un millonario,
que el hambre no sea más problema de Estado, y que cada quien sepa alzar su
propia cuchara.

Hoy, vivo entre desvelos que me hacen entender que para lograr cualquier
cura hay que extirpar la soberbia y la gula, pero sin olvidarnos que también hay
que extirparles a los más pobres su complejísima pereza.

ENTRE CONTAGIOS: