Lluvia en la alcoba

Siempre me refuerzo en tu esencia,
he aprendido a hablar contigo entre todas las lenguas.

Tú me retas a vivir siempre en rito,
entre el perfeccionamiento permanente de tu ser.

Luego vuelvo hacia ese lujurioso lecho
donde te desnudo para ampararte
con algo que dios a mí me regaló.

Nos miramos con desenfreno,
descubro la otra cara de la luna,
siento tus tibias manos
pensando en que somos los únicos
que podemos saborear ese placer…

 

¡Tormenta en la alcoba!

¡Lluvia en la alcoba!

¡Lluvia y tormenta en la alcoba!

DULCE IMPÍA:

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