Cosa Viviente

 

Libres y condicionados por nuestros antiguos dolores no podemos dejar
que nos hagan flaquear por los mismos ángulos,
ni podemos dejar que la “Patria toda” se convierta en desmemoria.

Para aceptar la rendición, la palabra del Poder la debemos aceptar como la última verdad,
hemos otra vez de atravesar por otra épica propaganda.
Tiempos controvertidos:
¡La Patria ya es todos!,
pero carece de dimensión humana.
Los colores de la sinrazón flamean en este país que zozobra
dentro del más profundo lirismo programado para actuar con gestos automáticos.

 

 

Berlín/2016

 

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