Lluvia ácida

 

¡Han latido tantos corazones sobre sus errores!

El hombre vibra creando zonas para divagar,
al fin de cuentas,
es un animal que escribe y vive amando el arte del error.

Aquí el tiempo, las ideas y los seres humanos,
migrando sobre el devenir de su propia tragedia,
posando como musas para sus dioses.

En tanto, las aguas mecen al silencio paseante.
El sol reposa en el abismo, luego,
después de lo que vivamos en el paraíso prometido
solo quedarán fragmentos de una lluvia ácida.

Berlín/2016

 

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