Hipnosis guerrera

 

El idioma mayor de todos los idiomas es “la violencia infrahumana”, ya que se han  perpetuado históricamente entre los nombres de nuestras calles y lugares importantes; los nombres de guerreros y de fechas de guerra, inclusive hemos bautizado a nuestros hijos con nombres de todo tipo de guerreros, hasta con los nombres de conspicuos asesinos como Stalin o Hitler.

La especie humana parece que ha nacido para globalizar una voluntad de guerra. Bien terminada una guerra ya nos estamos preparando para una nueva guerra, y repartiendo condecoraciones y ascensos de grado heroico, sobre todo a los que se quedaron en  la retaguardia planificando la siguiente guerra.

Los perdedores glorifican una pequeña batallita para sentirse heroicos, en tanto  vencedores y vencidos siguen año a año festejando sus apologías.

Cosa humana siempre ha sido es y será la guerra. La guerra pone felices a los pueblos, les encanta traer marchas y condecoraciones. Por ello hay que  bendecir y venerar la sabiduría de los grandes guerreros y sus eficaces planes ofensivos que reemplazan el pan de la paz por la ostia de la guerra. Las sociedades década tras década se diluyen completamente entre ríos de sangre, impulsados por el ego inflado de generales y caudillos, que luego los recordaremos globalmente en forma de estatuas para que el misterio Patrio se siga erigiendo patrióticamente.

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