Gobernanza en barniz

No seamos tan cretinos los humanos,
pensando que los únicos intereses que tiene Dios
es nuestra especie de “simios vanidosos”,
llamados “seres racionales”.

Ciertamente, somos simios y vanidosos,
que objetivamente fuimos y seremos
expulsados de todo paraíso
por nuestro auto excitado “mal comportamiento”.

Es hora que aprendamos a buscar la dicha;
no en los grandes planes humanos,
sino en la magnificencia de la simplicidad.

El hombre sigue construyéndose a su imagen,
lo único que estaría haciendo es reforzarse en la mentira,
hasta que otra vez le caiga sobre sí, su propia hacha,
si el hombre no rompe ese narcisismo,
jamás asistirá a la transformación de su vida con el otro y entre los otros.

La humanidad, esto lo sabe desde hace tiempo, pero los egos camuflan
y embisten el presente y el futuro con una aparente armonización,
ocultando su desenfreno, enmascarados con mucho barniz.

El hombre es un simio vanidoso, esa es su esencia,
y parece que jamás dejará de serlo, porque dejaría de ser humano.

“La vanidad ha sido el motor que al hombre lo ha hecho movilizarse”
Pedir que renuncie a ello, sería como pedirles a las aves que se corten las alas.

 

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